Cheslong

6 razones para elegir un sofá con cheslong

Sí, ya lo hemos dicho más de una vez, pero lo volvemos a repetir: el sofá es el mueble principal a la hora de decorar el salón. ¿Es que no estás de acuerdo con nosotros?

Tanto por su tamaño, como por su diseño —es el que más ocupa y el que más se ve nada más entrar—, pero también por el tiempo que pasamos sentados en él —aunque muchas veces sea menos del que nos gustaría, ¿verdad?—.

Una prueba de la importancia que le damos al sofá es que en todos los salones hay uno, así que todos hemos tenido que pasar por el momento de elegirlo y sabemos las cosas que hemos tenido que decidir: que si moderno o clásico, que si el tamaño, luego está el tema del color y, para complicar más la historia, la forma: que si recto, que si en L o con cheslong.

Si te encuentras ahora en este punto, bien porque estás buscando tu primer sofá o porque ya ha llegado la hora de cambiarlo, en este artículo vamos contarte algunas razones por las que elegir un sofá con cheslong es una sabia decisión. Vayamos a ello.

1. Aprovechamiento del espacio

Aunque el tamaño de un sofá con cheslong suele ser grande (casi siempre es de tres plazas y mide unos 2,80 m, aunque ahora hay “millones” de soluciones diferentes), resulta que en la mayoría de las habitaciones donde se coloca lo que hace es aprovechar mejor el espacio.

Esto es porque toda la zona que se ocupa con el mueble se vuelve útil, con lo que se evitan los rincones vacíos y desaprovechados.

 

2. Moderno y decorativo

El asiento individual alargado existe desde hace muchos años, incluso siglos, pero como opción acoplada al sofá no hace tanto, por lo que generalmente se incluye en ambientes modernos, alegres, acogedores… Desde un punto decorativo, contribuye a armonizar el espacio, ya que visualmente delimita muy bien la zona de estar.

Por eso, en salones alargados (y también cuadrados) es una solución perfecta, ya que permite crear dos ambientes diferentes (zona de comedor y de estar) sin molestarse el uno al otro.

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3. Es un asiento muy confortable

Como ya sabrás a estas alturas, el sofá con cheslong es el que tiene un asiento más largo que el resto en uno de sus extremos. ¿Y para qué? Pues por ejemplo para estirar las piernas. Imagínate ahora viendo la tele, leyendo un libro o navegando en tu tableta con las piernas completamente estiradas.

¿A que ya te están entrando ganas de cerrar los ojos y echar una cabezadita? Esto es posible porque puedes adoptar una postura muy pero que muy cómoda, y sin molestar a nadie.

 

4. Espacio para almacenamiento

A las personas que tienen ideas verdaderamente útiles habría que ponerles un monumento y, desde luego, la que se le ocurrió aprovechar el hueco inferior del asiento como si de un arcón se tratase es una de ellas.

Muchos módulos cheslong tienen la opción de levantar el asiento como si fuera la tapa de un baúl, por lo que dentro de ellos se pueden almacenar esos objetos que casi siempre están por el medio o lo que a cada cual se le ocurra.

 

5. Conversar con la mejor disposición

Sentarse de frente es la mejor manera de mantener una conversación entre dos o más personas. Los sofás con cheslong, que no hay que confundirlos con los sofás en L, nos permiten sentarnos de cara.

Así, si hay que tratar un tema importante, preparar las vacaciones o charlar con los amigos, adoptaremos la mejor disposición en cada momento.

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6. Está de moda

Puede no ser la razón más importante, pero por algo será. Vamos a casa de los amigos y tienen cheslong, nuestros cuñados también, se ve en todos los escaparates de las tiendas de muebles…

Es cierto que las modas son pasajeras, pero cuando se trata de un mueble que se adquiere para mucho tiempo, no será solo por ir a la moda. Las cinco razones anteriores seguramente te convencen más, pero esta es una más para tener en cuenta.

 

Si quieres añadir alguna razón más, puedes enviarnos tu comentario.

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