La curiosa historia del sofá

Desde la comodidad de nuestro cuarto de estar parece imposible imaginar una vida sin sofás. Este elemento es una pieza tan fundamental en nuestros hogares que resultaría prácticamente imposible calcular las horas que pasamos recostados, sentados o tumbados en él. Pero esto no siempre ha sido así. La historia del sofá es antigua pero, a no ser que fuéramos reyes, faraones, sultanes o emperadores, el acceso universal a él se remonta a tan solo unos cientos de años. Hoy en día, por ejemplo, resulta sencillo comprar sofás en Logroño, pero no siempre ha sido así.

Desde el antiguo Egipto hasta nuestros días

Las primeras referencias históricas a nuestro querido sofá se remontan al antiguo Egipto. En aquella época, los faraones eran considerados descendientes directos de los dioses y, como tal, no podían pisar el mismo suelo que sus súbditos. De esta manera, un mueble similar al actual sofá les servía para acercarse a los dioses de una manera cómoda y funcional. Siendo como eran de caprichosos, podemos afirmar que los faraones fueron los primeros en encargar sofás a medida.

Más adelante, los griegos popularizar entre las clases altas el kline, una especie de diván que también podría considerarse primo hermano del actual sofá. Los romanos, que gustaban mucho de imitar a sus vecinos helenos, utilizaron estos kline en su triclinium. Esta era una pieza de la casa reservada exclusivamente a los hombres donde tres protosofás se disponían en forma de U alrededor de una mesa baja. Por supuesto, este espacio de solaz y culto a la comida solamente existía en las domus y palacios más pudientes.

Durante la primera Edad Media, los árabes fueron especialistas en acondicionar sus sofás con todo tipo de acolchados, cojines y otros elementos de confort. Visionarios como eran, algunos jeques pudieron sentar así las bases del sofá relax. Este mueble siguió utilizándose durante toda la Edad Media, tanto en los reinos e imperios musulmanes como cristianos, pero siempre asociado a las clases más pudientes de la sociedad.

Sofás para todos

La definitiva popularización del sofá se da a mediados del siglo XVIII, durante la Primera Revolución Industrial. La progresiva automatización de muchos procesos de fabricación permitió que algunos productos anteriormente reservados a los bolsillos más abultados pudiesen ser accesibles por una capa mucho más extensa del tejido social. El sofá, afortunadamente, fue uno de estos elementos.

Desde aquellos años hasta la actualidad, el sofá ha ido creciendo y evolucionando hasta convertirse en un elemento clave en nuestro día a día. Con una oferta y una comodidad superior a la que tenían acceso los antiguos faraones o los emperadores más poderosos, gracias a Tapigrama hoy todos podemos comprar sofás en Logroño, Zaragoza y en otros muchos puntos de España.

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