Del descanso a la actividad, los diferentes usos del sofá

Ya lo hemos dicho más de cien veces y nunca nos cansaremos de repetirlo: el sofá es el auténtico centro neurálgico de la actividad doméstica. Es nuestro espacio de desconexión y el lugar en torno al cual se desarrollan muchos de nuestros momentos de ocio. Llegamos a casa después de un largo día de trabajo y ahí está, esperándonos. Es domingo por la tarde, llueve y no tenemos ganas de hacer nada; ¿dónde nos apetece estar? Un amigo nos visita y trae cerveza fría… ¡no vamos a sentarnos en el suelo! Los usos del sofá son variados y los momentos que pasamos en él muy numerosos.

Por eso mismo, y por otras muchas razones, hay que pensar muy bien qué tipo de sofá queremos en nuestro salón. Dependiendo de si buscamos un espacio privado para nosotros mismos o de si pretendemos compartirlo con más gente, podemos optar por un modelo de dos plazas o un sofá rinconera. Si nuestra intención es tumbarnos a leer, ver la televisión o simplemente recostarnos y pensar en la nada más absoluta, un cheslong puede ser la elección más adecuada. El uso del sofá es una de las variables más importantes a tener en cuenta en el momento de elegir un modelo u otro. Por eso, la mejor opción es recurrir siempre a un fabricante de sofás a medida.

Los muchos y variados usos del sofá

Ahora bien, ¿para qué sirve un sofá?, ¿qué podemos hacer en él? A nosotros se nos ocurren varias ideas.

  • Leer de una vez por todas esos libros, cómics, revistas o catálogos comerciales que llevas meses mirando de reojo mientras piensas “mañana empiezo”.
  • Ver películas, series de estreno o, ahora mismo, el Mundial de fútbol.
  • Escuchar música en mp3 para no tener que levantarte a cambiar el cd o la cara del disco.
  • Echar la siesta mientras de fondo suenan los ecos de un documental sobre los hábitos alimenticios del ornitorrinco.
  • Pasar la noche en vela.
  • Pasar la noche durmiendo.
  • Desarrollar una nueva afición como la papiroflexia. O la poda de bonsáis. Cualquiera que pueda hacerse sentado.
  • Dejarte llevar por algún tipo de arrebato romántico con tu pareja.
  • Comer cosas potencialmente peligrosas para la integridad de la tapicería.
  • Convalecer de un catarro o una gripe. Sí, somos conscientes de que a nadie le apetece esto. Pero puestos a hacerlo, ¿dónde mejor que en el sofá?
  • Estar, sin más. Tumbarse a mirar el techo no siempre es malo y está demostrado que fomenta la creatividad y ayuda a relajarnos y desconectar. Un poco de sana introspección siempre es recomendable.

Estas son algunas ideas, pero está claro que hay muchas más. Tantas como posibilidades se nos ocurran. Tus aficiones pueden ser clave a la hora de escoger un modelo u otro. Por eso Tapigrama, en sus tiendas de sofás en Logroño y Zaragoza, ofrece una gran variedad de posibilidades, a medida y para toda clase de bolsillos y necesidades ociosas.

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