Sofá cómodo

Los principales mecanismos de un sofá cómodo

Cuando vamos a comprar un sofá, una de las características que esperamos de él es que sea cómodo. Es muy habitual que en la tienda nos dejen probarlo, así que con cierta prudencia primero nos sentamos, luego nos vamos reclinando hacia atrás poco a poco, pasamos a apoyar el codo sobre uno de los brazos y si el dependiente nos invita hasta nos tumbamos largos. Todo ello para comprobar cómo nos sentiremos cuando lo utilicemos en el salón de nuestra casa. Queremos asegurarnos de que va a cumplir con una de sus funciones principales que es, junto con la decorativa, la comodidad. Buscamos un sofá cómodo.

La comodidad del sofá puede responder a patrones subjetivos, pero básicamente depende de la calidad del relleno y de la densidad de este. El relleno puede ser de distintos materiales, y los más utilizados en la actualidad son la gomaespuma, el poliéster, las plumas y, en menor medida, los muelles. En un sofá cómodo, el relleno no debe ser ni muy duro ni muy blando, por lo que lo mejor es dejarse aconsejar por los profesionales del sector.

 Una vez que se haya decidido el material del relleno y su densidad, para aumentar aún más la comodidad del mueble, se pueden incorporar otros componentes más sofisticados. Se trata de sistemas preparados con diseños ergonómicos que permiten acomodar el cuerpo de manera natural, sin adoptar posturas forzadas.

Mecanismos que se encuentran en un sofá cómodo

Entre los principales sistemas accesorios que se pueden incorporar para elaborar un sofá cómodo se encuentran los siguientes:

Asientos deslizantes: este mecanismo ofrece la posibilidad de alargar el asiento hacia delante para poder sentarse con las piernas estiradas. Es muy fácil de utilizar y suele acompañarse de una ligera inclinación del respaldo. Resulta muy práctico para ahorrar espacio o también para complementar un sofá como el modelo Gloria, que ya incorpora un chaisse longue en uno de sus lados.

Reposapiés: consiste en levantar la parte inferior del asiento hasta colocarla en posición horizontal con este. Con ello se consigue un fondo de asiento más alargado y sirve para sentarse cómodamente con las piernas estiradas, como se puede ver en el modelo Rosse.

Respaldos reclinables: mediante este sistema, se puede inclinar el respaldo de tal forma que el cuerpo permanece semitumbado. La cabeza y la parte baja de la espalda se mantienen apoyadas, por lo que el cuello no sufre y la zona lumbar descansa totalmente relajada, tal y como se puede apreciar en el modelo Noelia.

Cabezal reclinable: permite ajustar la altura e inclinación de la parte más alta del respaldo. Este accesorio es muy útil para las personas altas, ya que alarga la altura del respaldo y de este modo pueden apoyar bien la cabeza (ver modelo Sol). Es el complemento ideal para un respaldo reclinable.

Brazo reclinable: con un sencillo mecanismo, se consigue ampliar significativamente las funciones de este componente básico del sofá. Puede adoptar distintas inclinaciones, lo que permite semitumbarse, tumbarse de lado o apoyar la espalda y sentarse con las piernas estiradas en los asientos. Un ejemplo lo encontramos en el modelo Hot.

Riñonera: este accesorio que se puede apreciar en el modelo Max sirve para acomodar muy adecuadamente la zona lumbar sin necesidad de utilizar cojines. Si el relleno es de viscolástica, el ajuste resulta perfecto y el descanso de esta parte tan sensible es total.

En nuestra fábrica de sofás en Zaragoza, estos sistemas de acomodamiento se pueden colocar de forma independiente o combinados entre sí en cada uno de los módulos que componen el sofá cómodo, de manera que cada miembro de la casa pueda disfrutar de la mejor postura sin molestar a sus acompañantes.

Los principales mecanismos de un sofá cómodo
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